LA ESCULTURA CHINA

El carácter milenario de la cultura china convierte a su arte en la manifestación de una civilización fascinante que ha sabido permanecer a lo largo de los siglos. Tanto en la pintura, como en la escultura o la arquitectura, por poner algún ejemplo, la civilización china posee obras de un gran sentido espiritual.

Ese espíritu viene dado por la síntesis que existe entre la creación artística en sí misma y la función a la que estaba predestinado.

Hoy vamos a centrarnos en la escultura china y lo que ha representado hasta nuestros días.

Es un arte anónimo cuya función primigenia fue funeraria. Se inició como representación decorativa en las tumbas reales. Y los materiales más utilizados para su representación fueron jade, bronce, hueso y piedra. Figuras, plantas, paisajes, animales o motivos decorativos son las representaciones escultóricas más representativas.

Dos períodos son los que dividen la escultura china: una primera en la que la originalidad está libre de cualquier influencia artística y otra en la que vemos claramente la mano del arte hindú, más rico en temática fantástica.

La espectacularidad de sus obras, de dimensiones exageradas en algunas ocasiones, a día de hoy aún impactan al pequeño observador. Ejemplo de ello son las numerosas esculturas de Buda o las conocidas esculturas de los soldados de terracota de la Dinastía Qin.

Los escultores chinos le prestan una atención muy cuidadosa a las obras que realizan. El contorno de sus cinceladas es tan refinado que casi roza la perfección.

Lo que sí que es seguro es que el arte chino no deja de sorprendernos un día tras otro. Y eso es lo que queremos hacer con este blog, intentar descubriros cada día con algo diferente. También podéis adquirir una de nuestras antigüedades chinas en alguna de nuestras subastas.

EL MUSEO DEL PRADO

Es uno de los Museos más importantes del mundo gracias a las importantísimas colecciones que sus muros albergan poseyendo las más extensas y  mejores a nivel mundial de artistas como Velázquez, El Bosco, Goya, El Greco, Rubens o Tiziano.

Diseñado por el arquitecto Juan de Villanueva en 1785, el Museo del Prado ha sufrido muchas modificaciones hasta llegar a lo que hoy conocemos.

Entre sus muros se albergan más de 27.000 piezas que componen el grueso de su patrimonio y que se desglosa en más de 7.800 obras pictóricas, más de 8.600 dibujos, 5.493 grabados, más de 1.100 piezas de artes decorativas, 932 esculturas y más de 3.000 piezas entre medallas, monedas, fotografías, armas, libros y mapas.

Al igual que el Museo de los Uffizi en Florencia o el Louvre en París, el Museo del Prado ha amasado su patrimonio gracias al interés artístico de su monarquía. Eran los monarcas los que los que amasaban obras de arte y su colección, tan asimétrica, se debe a motivos políticos más que de tendencia. Es tan sencillo como, si eras aliado, tus obras me interesaban, si no lo eras, no.

Gracias a eso, su colección no sigue los cánones de otros museos. Como muchos expertos han dicho, “es una colección de pintores admirados por pintores”. Picasso, Manet, Dalí, Renoir, Francis Bacon o Toulousse-Lautrec, visitaban el Museo en busca de inspiración y enseñanzas de los grandes artistas que allí se congregaban lo que hizo de él, no el museo más extenso pero sí el más intenso.

De sus paredes cuelgan obras de prácticamente todas las escuelas europeas. Aunque la más representativa es la española, cuenta con más de 2.000 obras entre italianas y flamencas, pinturas alemanas, francesas, británicas y holandesas (destacando el cuadro de Rembrandt: Judit en el banquete de Holofernes).

Pero no sólo de las colecciones y exposiciones está compuesto el Museo. Una gran labor de investigación se lleva a cabo en él contando con un importante número de investigadores, técnicos y laboratorios que permiten que el Museo crezca día a día y conserve en su estado original las magníficas obras que lo componen.

Además, organiza puntualmente, cursos, simposios, congresos, etc. donde expertos de todo el mundo comparten sus conocimientos.

Como curiosidad histórica, mencionar que sólo en una ocasión se tuvieron que evacuar las obras de arte del Museo. Fue durante la Guerra Civil española en la que se tomó la decisión de poner a salvo de los bombardeos y los pillajes el patrimonio artístico español. Las obras viajaron desde Madrid a Valencia, Cataluña y Ginebra para una vez finalizada la contienda volver a su hogar.

El increíble documental Las cajas españolas da fe de este periplo.

Las Cajas Españolas

Desde luego un placer para los sentidos poder visitarlo y recorrer cada una de sus salas admirando toda la grandeza que allí se expone.

Un imprescindible.