El Arte Oriental

El Arte Oriental

El Arte Oriental, elegante, sencillo y desconocido hasta hace relativamente poco es tan complejo como el occidental y tuvo una gran importancia en su civilización.

De una sensibilidad refinada, cada trazo y cada escritura, pictograma, dibujo, etc. tienen formas equilibradas y rítmicas que se convirtiendo en algo impresionante y que aprovecha todos los sentidos para darle una repercusión más allá del meramente visual.

Además, todo su arte tiene una simbología compleja que sabe aunar lo tradicional con lo moderno sin dejar de lado todas las preocupaciones que esta maravillosa civilización ha dejado en herencia a las generaciones actuales.

No dejemos de pensar que se trata de un arte que nació junto con la historia en sí. De hecho, se han encontrado las primeras muestras de ello en diversos soportes como la piedra o los huesos de animales. Arte simple que representaba lo cotidiano, se convirtió en algo totalmente diferente cuando se inventó la caligrafía, que le confirió la sofisticación que ha llegado a nuestros días.

Temática y estilos

Su temática siempre ha estado más encauzada a elevar lo natural, la esencia de las cosas, y yin y el yan sin darle tanta importancia al ser humano más que para representar algo episódico que permita dar una enseñanza moral o filosófica.

Sus principales estilos han sido dos:

  • El Pincel fino, prácticamente decorativo, muy meticuloso.
  • El Pincel libre, más espontáneo y descuidado.

Podemos afirmar, sin ninguna duda, que el Arte Oriental está totalmente alejado del occidental ya que sus motivaciones son distintas debido a la diferencia de creencias, tradiciones e historia.

Características

Sus obras están llenas de paisajes que representan la forma más poética de su arte. Su originalidad en la mezcla de texto y pintura es única y le da un sentido que va más allá del arte queriendo transmitir sensaciones y pensamientos universales a la hora de percibir la naturaleza.

Para ello utilizan casi exclusivamente la tinta china a través de varias técnicas. Esto permite mostrar la monumentalidad de los paisajes y los fenómenos naturales que los acompañan.

Claro ejemplo de este estilo artístico es la obra de Jing Hao, pintor de la Dinastía Tang pincelada y sus categorías.

  • El Jing. Necesidad del artista de expresar los cambios.
  • El Bi. Habilidad con el pincel
  • El Mo. Habilidad con la tinta.

Los materiales que utilizaban para realizar sus obras eran de lo más básico y se consideraban casi símbolos. Se les llama los cuatro tesoros:

  • El Pincel. Antiguamente se elaboraban con marfil, jade, oro…hoy en día están elaborados con plástico o bambú.
  • La Tinta.
  • Los Tinteros.
  • El Papel.

La búsqueda del ritmo, la espontaneidad y la expresividad basados en el trazo y en la abstracción de una idea y concepto que les confiere el uso de la palabra han sido los determinantes de un arte que, a día de hoy, está teniendo la aceptación e importancia que durante tanto tiempo se le ha negado.

Wu Guanzhong

Biografía

Wu Guanzhong nació en Yixing, Jiangsu el 29 de agosto de 1919. Estudió en la Escuela Industrial de Zhejiang ingeniería aunque un año más tarde se pasó a la Academia Nacional de Artes de Hangzhou. Allí estudió pintura bajo las órdenes de Pan Tianshou.

Para ampliar sus conocimientos y conocer de primera mano el arte occidental, viajó a París en 1947 donde se matriculó en la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts.

Durante la Revolución Civil fue enviado a un campo de trabajo rural  y se le prohibió enseñar y pintar durante 2 años, ya que su educación occidental y su arte revolucionario no casaban con lo establecido. Para evitar de alguna manera su castigo, destruyó la mayor parte de sus obras aunque no le valió de nada.

A su vuelta a China, Wu Guanzhong fue maestro en la Academia de Arte de Beijing durante 3 años, en los cuales se centró en enseñar a sus alumnos el arte occidental que tanto le gustó. Al finalizar en la Academia se trasladó a la Universidad Tsinghua de Beijing, y luego a la Escuela Normal College de Bellas Artes de Beijing.

Su obra y legado

El legado que ha dejado como artista es inmenso. Sólo para que os hagáis una idea, en el año 2008 donó 133 de sus obras al Museo de Arte de Singapur. Y no sólo su obra es inmensa sino que su arte contiene lo mejor del espíritu de su patria mezclado con la influencia occidental que tanto le marcó y el estilo contemporáneo que hizo de su obra una de las más importantes de su país.

Sus obras están llenas de paz, armonía entre lo antiguo y lo nuevo, con aire fresco. Tal y como él mismo dijo: “El arte tiene el poder de mover y hacer mejores los corazones humanos. La función esencial del arte no es otra que la de mejorar el amor de la gente por la belleza. Todavía ahora muchos de nosotros hemos perdido ese sentido. Algunos buscan la similitud pero el realismo falla tras las apariencias de las cámaras. Por otra parte, las verdaderas pinturas deben tener corazón, sentimientos y expresiones personales. Buscar la originalidad en las formas visuales y en el lenguaje artístico, transmitir con ellas, es difícil y desafía cualquier fórmula. Por eso, desarrollar tu estilo único para expresar tu espíritu es de suprema importancia. Debes profundizar en tu corazón para sacar tu diferencia de los demás y expresarla visualmente.”

Su temática ha sido tan amplia como su imaginación y ganas de pintar. Tiene obras de paisajes, personas, plantas, animales, arquitectura, etc. Fusionó la técnica milenaria de la tinta china con el óleo y fue el primer pintor chino vivo que expuso en el Museo Británico de Londres. También expuso en otras importantes galerías del mundo de Estados Unidos, China o Japón.

Es uno de los pintores chinos más cotizados, habiendo alcanzado obras suyas el valor de 8,4 millones de dólares. Aunque su fin último no era el de vender sus obras sino el de acercar el Arte a todo el mundo. Por ello, donó muchas de sus obras. Las últimas, horas antes de fallecer al Museo de Arte de Hong Kong.

Wu Guanzhong murió el 25 de junio de 2010 a la edad de 90 años tras una interesante y prolífica vida.

Ramón Casas

Biografía

Ramón Casas y Carbó nació en Barcelona el 5 de enero de 1866 y fue un célebre pintor por sus caricaturas, retratos y pinturas que retrató a la sociedad de Madrid, París y Barcelona. Modernista catalán, también fue diseñador gráfico.

Procedente de una familia acomodada, Ramón Casas dejó sus estudios básicos para aprender arte con Juan Vicens Cots. Con 15 años fundó la revista artística L’Avenç y realizó su primer viaje, como corresponsal de la revista, a París donde estudió con Henri Gervex y Carolus-Duran. Un par de años después realizó sus primeras exposiciones en Barcelona, en concreto en la Sala Parés e incluso expuso su obra Autorretrato vestido de flamenco en París.

Desde entonces, su vida estuvo entre París, Barcelona y Madrid, se curó de una tuberculosis y colaboró con ilustraciones en varios libros. Gracias a sus contactos y sus trabajos, le incluyeron en la Societé d’artistes françaises lo que le permitía participar en exposiciones artísticas.

Su éxito pronto se extendió a otros lugares del mundo como Berlín, Buenos Aires o Chicago donde expuso varias obras suyas.

Para que el mundo artístico del modernismo del momento tuviera un lugar de encuentro, Ramón Casas financió, junto con Miquel Utrillo, Pere Romeu y Rusiñol, el bar Els Quatre Gats que se encontraba en los bajos del edificio del arquitecto Josep Puig i Cadafalch, la Casa Martí. Durante los siete años que estuvo abierto se realizaron allí numerosas exposiciones temporales, permanentes y tertulias artísticas, en las que participó Pablo Picasso. El mismo Ramón Casas diseñó los carteles del bar, dentro del reciente Art Nouveau. Como diseñador gráfico diseñó varios anuncios para marcas como Anís del Mono o Codorniú.

A partir de 1900, Ramón Casas introdujo la caricatura en su curriculum y se dedicó a realizar varias de la élite madrileña, incluidos pintores como Sorolla. Gracias a ese trabajo se instaló en Barcelona y conoció a su esposa Julia Peraire, veintidós años más joven que él, vendedora de lotería y modelo preferida suya.

Dedicó los años anteriores a la Primera Guerra Mundial a viajar por Europa, recorriendo ciudades como los Países Bajos, Múnich, Viena o Budapest. También estuvo un tiempo en Galicia y Madrid hasta que compró un piso en Barcelona, donde se asentaría definitivamente.

Desgraciadamente y después de tantos éxitos cosechados, Ramón Casas murió habiéndose convertido en una sombra de lo que fue, una figura del pasado. Eso ocurrió el 29 de febrero de 1932 siendo enterrado en el Cementerio de Montjuic de Barcelona.

José de Ribera y Cucó

Biografía

José de Ribera y Cucó, también conocido como El Españoleto, nació en Setabense, una localidad de Játiva, allá por el año 1591.

Aunque toda la vida de José de Ribera está envuelta en leyendas y falsos datos, podemos decir que la práctica totalidad de su vida la pasó en Italia, mayoritariamente, en Nápoles. Se sabe que su infancia transcurrió en esa pequeña localidad, que fue hijo de Simón de Ribera, zapatero de profesión, y de Margarita Cucó y que parece que tuvo un hermano llamado Juan, también pintor aunque sin fama alguna.

Parece ser que inició sus estudios artísticos con Francisco Ribalta, aunque es algo harto difícil de corroborar ya que no existe obra suya de esa época. Impulsado por su ansia de seguir las huellas de Caravaggio, marchó a Italia, en concreto a Nápoles, virreinato español. Nunca regresó a España. Según sus propias palabras: “Mi gran deseo es volver a España, pero hombres sabios me han dicho que allí se pierde el respeto a los artistas cuando están presentes, pues España es madre amantísima para los forasteros y madrastra cruel para sus hijos”.

Ya en Nápoles entró a formar parte, durante un breve período de tiempo, del taller de Gian Bernardo Azzolino, con cuya hija se deposó. Fue Pintor de la Corte del Virrey de Nápoles, el duque de Alcalá y el Papa Inocencio X le nombró Caballero de la Orden de Cristo.

Su muerte está rodeada de incógnitas. Lo que sí se sabe es que fue a causa de una enfermedad y que su cuerpo está sepultado en la Iglesia de Santa María del Parto en el barrio de Mergellina en Nápoles.

El Artista

Gracias a los numerosos encargos que se le realizaban desde España, el Museo del Prado cuenta en estos momentos con más 40 obras suyas.

A José de Ribera se le ha considerado el punto de arranque del naturalismo de España y su pintura tiene marcadas influencias del tenebrismo de Caravaggio aunque en su madurez artística se dejó llevar por los maestros venecianos y su inclusión del color y por Van Dyck. Contribuyó a la gesta de la escuela napolitana y fue influencia de Velázquez y Murillo.

La mayoría de su temática se centra en la religión aunque también realizó obras filosóficas, mitológicas, paisajes y retratos.

Su Obra

Algunas de sus obras son:

San Andrés (1630). Se encuentra en el Museo del Prado en Madrid. Se representa al santo ante un fondo oscuro abrazando la cruz de su martirio y con un grueso anzuelo en la mano, al que está sujeto un pez. Este detalle alude al oficio de pescador. Aparece con el torso al descubierto y se ve a la figura iluminada desde la izquierda. Al representar esta figura aislada con sencillez y sentido realista, el pintor crea una imagen de profundo impacto emotivo.

La mujer barbuda (1631). El lienzo se encontraba hasta hace unos años en el Hospital Tavera de Toledo (Fundación Casa Ducal de Medinaceli) y actualmente está depositado en el Museo del Prado. Es uno de los cuadros más insólitos de la pintura europea del siglo XVII, ya que refleja a la mujer con un aspecto masculino por sufrir hirsutismo. En la obra aflora el drama psicológico de la mujer transformada en hombre y la resignación del marido.

El lisiado o El patizambo (1642). Este lienzo se encuentra en el Museo de Louvre en París. El cuadro representa a un joven mendigo con aspecto humilde. Ribera muestra la figura del lisiado de manera casi monumental, con tonos casi monocromos y una estructura compositiva simple. Muchos detalles son realistas, por ejemplo, el pie deforme. Este lienzo es fiel testimonio de una crítica a la cultura científica y a la miseria humana.

Su obra ha sido una de las más influyentes de Europa a lo largo de la historia de la pintura. Su intensidad en el trazado hizo decir de él a Lord Byron que era un pintor que pintaba con la sangre de los Santos, y es que, en la mayoría de sus obras, el realismo es increíble.