Adolf Wölfli

La enfermedad mental no es enemiga del arte tal y como lo demuestra el prolífico dibujante Adolf Wölfli, máximo exponente del Art Brut o Arte Marginal.

Biografía

Nacido en Berna el 29 de febrero de 1864, tuvo una infancia turbulenta que le produjo unos grandes problemas mentales. Hijo de un padre alcohólico y una lavandera de moral distraída, a los ocho años de edad el estado los separa a él y a su hermano de su madre y comienza su infierno.

Fue víctima de abusos sexuales, estuvo años de orfanato en orfanato, trabajó como peón agrícola, donde fue maltratado en varias ocasiones por sus patrones, e incluso estuvo algún tiempo en el ejército.

Quiso casarse con la hija de un granjero pero su mala posición económica se lo impidió, lo que le marcó de por vida. Tras otras dos relaciones amorosas fallidas, intentó abusar sexualmente de una adolescente de catorce años y de una niña de tan sólo cinco. Pasó por la cárcel unos años y a su salida intentó violar a una niña de tres años lo que provocó su estudio psicológico y la conclusión de sus psicosis.

Por ello fue recluido en el hospital psiquiátrico Waldau, en Berna, en el que pasó el resto de su vida.

Durante un tiempo estuvo en régimen de aislamiento debido a una agresividad incontrolable. En una ocasión le arrancó un trozo de oreja de un mordisco a un interno, rompía su cama y ventana para escapar del hospital, pegaba a todo el personal…Pero un día, alguien, probablemente uno de los doctores que le trataban, le dio un lápiz y comenzó su obsesiva tarea de dibujar. A partir de entonces sólo se dedicaba a rellenar papeles y más papeles con obras imposibles.

Su Obra

Tras años de pintura, el doctor Walter Morgenthaler, se interesó por su obra y le ayudó a darse a conocer fuera de la clínica considerándosele un iconoclasta del art brut. Se trataba de una obra compleja, muy intensa y con imágenes intrincadas que tenían una dimensión musical muy fuerte. De hecho, él las interpretaba con una trompeta de papel.

Él mismo, Adolf Wölfli, escribió un libro sobre su vida de unas 25.000 páginas y más de 1.600 volúmenes que la muerte del artista dejó inconcluso. El doctor Walter Morgenthaler, su máximo seguidor y quien le regalaba las pinturas para colorear, se convirtió en su primer coleccionista e impulsó la creación de un museo en Berna en el que exponer sus obras.

Adolf Wölfli murió de cáncer en el hospital en el que pasó toda su vida en el año 1930 con una obra que abarca más de 25.000 papeles, diseños y dibujos.

Baltasar Lobo

Hoy 22 de febrero de 2016 se cumplen 106 años del nacimiento, en Cerecinos de Campos (Zamora) de uno de nuestros grandes escultores, Baltasar Lobo.

Su familia, de origen humilde, trató siempre de dar la educación que merecían a sus hijos pagándoles los estudios que quisieron. Su padre, carpintero de profesión, tenía un pequeño taller de carretería que le hubiera gustado ceder a su hijo, pero este tenía otras aspiraciones. Hombre inteligente y cultivado, le quiso inculcar a sus hijos el amor por la lectura y la lucha de los obreros. Realizaba reuniones políticas en su taller y fue alcalde del pueblo.

Baltasar Lobo estudió primero en la Escuela Cervantes de Benavente entrando en contacto con algo que le influyó en toda su obra, las formas cicládicas griegas. Después se trasladó a Valladolid para estudiar con el maestro escultor Ramón Núñez y entrar en la Escuela de Artes y Oficios. Ya en 1927 marchó a vivir a Madrid para disfrutar de una beca en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que sólo pertenece unos meses para entrar a trabajar con el poeta anarquista Ángel Garzón junto con el que entra  formar parte del movimiento anarquista.

Deja definitivamente Zamora junto a su familia para establecerse en Madrid cuando estalla la Guerra Civil. Allí muere su padre, víctima de un bombardeo en el que también quedaron destruidas varias de sus obras.

Durante la Guerra conoce a la abogada y escritora Mercedes Comaposada Guillén, nueve años mayor que él, con quien se casa y exilia a París. Allí se hace amigo de Picasso, quien le ayudó en los momentos difíciles, y de Henri Laurens.

Será esa la época en la que comenzará a realizar exposiciones individuales por toda Europa acrecentando su fama internacional. En los años ochenta empieza a exponer en su tierra, celebrando su primera exposición en Zamora (1984) y siendo homenajeado en la VIII Bienal que se celebra de esta ciudad (1986).

Falleció en París a la edad de 83 años cuando aún estaba inmerso en la creación de nuevos proyectos que se iban a ubicar en Zamora, su tierra natal, a la que nunca dejó de estar vinculado.

Sus esculturas, características por su volumen, su perfección en el moldeado, la plasticidad táctil y la luminosidad de sus obras, tienen una belleza etérea reconocida mundialmente y ganadora de varios premios y distinciones.

Hoy en día podemos ver su obra expuesta en el Museo de Baltasar Lobo, entre otras muchas ubicaciones repartidas por todo el mundo.

Lin Fengmian

Lin Fengmain

Lin Fengmain, originariamente Lin Shaoqiong, nació el 22 de noviembre de 1900 en Meixian, Guangdong y fue hijo de pintor perteneciente a una familia de canteros.

Considerado uno de los maestros y artistas más destacados e importantes del siglo XX en China, ya desde pequeño tuvo una apasionante relación con la pintura tradicional que exploró gracias a las enseñanzas de su padre.

En 1920 viajó a Europa, en concreto a París y Berlín, para estudiar el arte occidental y empaparse de las técnicas y el estilo del arte impresionista, fauvista y primitivista. Estudió en el Instituto de Bellas Artes de Dijon y la Academia Nacional de Bellas Artes de París, exponiendo incluso en el Salón de Otoño de París.

A su vuelta a China, en 1925, le nombraron director de la Escuela Estatal de Arte Vocacional de Beijing y, más tarde, de la Escuela Nacional de Arte de Hangzhou. Colaboró en la creación de la Academia Nacional de Arte, del Movimiento de Arte Chino y se dedicó de lleno a sus obras, sus clases y sus escritos sobre el arte chino y el occidental.

Desgraciadamente, su carrera se truncó por las guerras y muchas de sus obras fueron destruidas. Se le criticó su manera de pensar y denunciado por el denominado Grupo de los Cuatro, pasó cuatro años en la cárcel. Antes de ello, él mismo destruyó su obra.

En el año 1977, tras haber salido de la cárcel y haber rehecho sus obras, se trasladó a vivir a Hong Kong hasta el día de su muerte acaecido el 12 de agosto de 1991.

Su Obra

Apasionado del arte, absorbió toda la información que pudo de las corrientes artísticas occidentales cogiendo de ellas las técnicas que más le interesaron para utilizarlas en sus obras de carácter tradicional.

Sus obras tienen vida, movimiento, delicadeza, armonía y una manera de romper las convenciones que sorprendieron a muchos por la manera tan personal que tenía de emplear los tonos brillantes. Pero, eso sí, sin perder ni un ápice el lenguaje visual que tiene la pintura oriental.

Durante muchos años, su obra fue rechazada por no ser adecuada para servir a la nueva sociedad aunque al final se nos ha permitido verla sin prejuicios.

Xia Gui

Xia Gui fue un pintor chino perteneciente a la Dinastía Song del que muy poco se sabe y del que se conservan muy pocas obras. Sólo se sabe que fundó, junto con Ma Yuan, la escuela de arte llamada Ma-Xia, que fue una de las más importantes de la época.

Biografía

Se cree que nació en Hangzhou, que trabajó en la Academia de Pintura Imperial bajo el reinado de Ningzong y que parece estar influenciado por el artista chino Li Tang, aunque no se sabe si fue su maestro.

Aun así está considerado uno de los grandes artistas clásicos chinos aunque se fama y popularidad decayeron bastante a su muerte al igual que la de otros muchos artistas de la época de los Song. Muchas artistas, sin embargo, le tomaron como referente imitando su estilo e inspiración. Su importancia artística desapareció hasta bien entrado el siglo XX.

Su Obra y Estilo

Era apodado Xia de la Mitad del Espacio por la manera de distribuir el espacio en sus pinturas.

Las pocas obras que ha llegado hasta nuestros días se han conservado gracias a la técnica empleada por aquel entonces por todos los pintores de Academia Song: las hojas de álbum.

Su estilo, sin embargo, es totalmente personal ya que solamente utiliza como elementos de pintura, la tinta y el agua, con las que tiene una técnica asombrosa y eso da origen a unas obras muy detalladas y complejas.

En cuanto a sus obra, realizadas en rollos de mano, tenemos que decir que aunque se conservan muy pocas, son una gran muestra de sus impresionantes técnicas. La obra más conocida de este tipo se llama  Vista pura y remota de arroyos y montañas, conservada incompleta. Se trata de un rollo 9 metros de largo de olas de tinta graduales y extremadamente sutiles cuyas pinceladas se superponen unas a otras creando el efecto de niebla y cielo infinito.

De sus obras destaca la escritura elíptica y audaz insertada en el espacio del paisaje, además de una profunda intuición para captar la esencia más pura de la naturaleza. Fue rechazado por los letrados chinos, pero ejerció una notable influencia en Japón.

Algunas de sus obras las podemos ver en el Museo de Arte de Tokio o en el Museo de Bellas Artes de Boston.

Salvador Dalí

Salvador Dalí, máximo representante del surrealismo, nació en Figueras el 11 de mayo de 1904 en el seno de una familia acomodada. Su padre era Salvador Dalí i Cusí, abogado y notario y su madre, Felipa Doménech i Ferrés.

Fue pintor, escenógrafo, escultor, grabador e incluso escritor.

Biografía

Su amor por el arte le vino de muy joven alentado por su madre, que veía en él a alguien con mucho talento. A la edad de 12 años se empezó a interesar por la pintura contemporánea cuando conoció a Ramón Pichot.

Cuando contaba con 16 años, su madre falleció a consecuencia de un cáncer de ovarios, uno de los golpes más fuertes de su vida y su padre se casó con la hermana de esta, algo que Salvador Dalí nunca aceptó.

En 1922, con 18 años, se trasladó a Madrid, a la famosa residencia de estudiantes donde conoció a Federico García Lorca, Luis Buñuel y Pepín Bello mientras acudía a sus clases en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En esta época ilustró el poemario de un compañero suyo y se dice que tuvo una apasionada relación con Lorca.

Expulsado de la residencia en 1926, viajó a París donde conoció a su admirado Pablo Picasso y su imbuyó en las obras y estilos de Zurbarán, Rafael, Velázquez, de quien copió su característico bigote y Vermeer.

Durante esa época colaboró en el cortometraje “Un perro andaluz” de su gran amigo Luis Buñuel y conoció a la que sería su esposa y musa, Gala, casada en aquel entonces con el poeta francés Paul Éluard.

Debido a su relación con ella tuvo un encontronazo irreparable con su padre que no aceptaba ni eso ni que estuviera rodeado de artistas surrealistas que, según él, cometían verdaderas abominaciones. Fue desheredado y no volvió a tener relación con él.

Gala y Dalí se casaron por lo civil en el año 1934 y por la iglesia en 1958.

El mismo año de su boda civil, marchó a Nueva York, donde levantó un revuelo bastante grande con la exposición que llevó y por el comportamiento tanto de él como de su esposa Gala en una fiesta de disfraces que realizaron para ellos. Dalí tuvo que pedir disculpas públicas.

Junto con su mecenas, Edward James, creó dos de los iconos más representativos del momento, el sofá labio de Mae West y el reloj langosta.

Durante su estancia en Estados Unidos, escribió su biografía, una novela, los catálogos de sus exposiciones, un guión cinematográfico, decoró algún que otro escaparate, diseño ilustraciones y decorados de alguna película.

Ya a su regreso a España, Salvador Dalí, rodó un anuncio televisivo para una marca de chocolate, diseño el logo de Chupa Chups, fue responsable creativo de Eurovisión y Juan Carlos I le concedió el título de Marqués de Púbol.

En 1982, su esposa Gala, falleció, lo que le sumió en una inmensa depresión que le hizo perder las ganas de vivir llegando a protagonizar sospechosos accidentes que más bien parecían suicidios.

El 23 de enero de 1989 falleció a los 84 años en su casa de Figueras y escuchando su obra favorita de Wagner, Tristán e Isolda.

Declaró al Estado Español heredero universal de toda su obra.

Su  obra

Uno de sus símbolos más conocidos, que además adorno su museo de Figueras, era el huevo. Él lo enlazaba con los conceptos de esperanza y amor. También recurrió a otros símbolos como el elefante, las hormigas, el caracol o las langostas.

Realizó más de 1.500 obras pictóricas más sus esculturas, escritos, litografías, vestuarios, escenografías, libros, etc. La mayoría de ellas están en el Teatro-Museo Dalí de Figueras, aunque hay otras en el Museo Reina Sofía, la Salvador Dalí Gallery de Pacific Palisades (California), el Espace Dalí de Montmartre (París), o el Dalí Universe de Londres.

En sus obras, Dalí es excesivamente minucioso en los detalles, mezclando siempre lo real con lo imaginario, la vida con la muerte, la paranoia que tanto le acompañó en sus delirios surrealistas, el simbolismo o la hiper realidad.

A través de sus obras y siguiendo los dictados de las teorías freudianas, el artista saca a la luz los aspectos más ocultos de su vida erótica, sus fantasías y sus deseos. Con un surrealismo que él consideraba apolítico y que en más de una ocasión le dio más de un problema, sus obras pueden considerarse atemporales y difíciles de clasificar. Como él decía: “que no conozca el significado de mi arte, no significa que no lo tenga”.

Un icono del arte y del mundo moderno que ha sido estudiado, imitado, envidiado, criticado, juzgado y estudiado con el mismo fervor.