Arte budista en China

Arte budista en China

Hoy ahondamos en el Arte budista en China que supuso un cambio importante en el ámbito religioso, arquitectónico y artístico de la China del siglo VIII.

El Budismo

El budismo llegó a la región de China en el siglo I y posteriormente en el siglo VIII conviviendo con el taoísmo y el legalismo confuciano. Llegó a través de la Ruta de la Seda con los monjes que la recorrían que establecieron varios lugares de culto a lo largo del camino. Gracias a ello hubo una fusión con la concepción del arte que estaba en ese momento, lo que originó que se realizaran auténticas obras de arte que, a día de hoy, aún podemos contemplar.

Arte budista

Mogao, Yuling y Qianfodong (Mil Budas del Oeste) son claros ejemplos de este arte budista que poco a poco se fue imponiendo en China y que tiene su máxima representación en las esculturas budistas. La ornamentación de las mismas, en grutas, se compone de pinturas murales, en seda y papel y estatuas en arcilla.

Las esculturas de aquella zona son de una gran calidad artística compuestas por representaciones de Buda y bodhisatvas.

Arquitectura

En cuanto a la arquitectura, la máxima expresión budista en China vino de la mano de las grutas, los monasterios y las pagodas, sobre todo de las dos últimas. Gracias a donaciones de particulares, nobles y del propio ejército, los budistas realizaron edificaciones magníficas en las que se integraban la religiosidad con el estudio y la custodia de las escrituras sagradas.

Piedra arenisca, madera y arcilla fueron los elementos utilizados para la realización de estas edificaciones que, por ello, se perdieron en el tiempo y cuyos supervivientes han tenido que ser restaurados en varias ocasiones, por lo que muchas de ellas ya no poseen la esencia de sus orígenes.

La mayoría de esas construcciones eran utilizadas como santuarios budistas que acogían a miles de peregrinos de todas partes y que hizo acopio de cientos de murales para expresar las bases del budismo y ofrecer una visión de su fe a todo aquel que se acercara.

Conclusión

Como en tantas civilizaciones antiguas, la fe extranjera que se impuso en China contribuyó a que el arte se desarrollara con nuevas técnicas pictóricas y escultóricas que cambiaron, de manera radical, la concepción del mismo que hasta ese momento existía.

Gracias a ello, la influencia de la llegada del budismo nos ayuda a comprender cómo funcionaron los procesos intelectuales de las gentes de la zona y cómo se abrió una nueva era de cultura, mucho más variada y rica que en épocas anteriores.

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